La defensa

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http://www.ediciona.com/sapo_y_luciernaga-dirpi-26607.htm

Es verdad que a Pulgarcita
señor juez, yo la rapté
Fueron nobles mis razones
¡por favor, escúcheme!

Ese sapo introvertido
es mi hijo, ya lo ve.
No es buen mozo pero tiene,
como el padre, un “no sé qué”.

Pulgarcita es tan pequeña
del derecho y el revés,
¡Y tan linda, sobre todo,
esa cáscara de nuez!

Yo la quise como nuera;
¿eso es malo? ¡dígame!
Mi sapito tiene clase
y modales de marqués.

Pero ¿vio? todo un cardumen
se tuvo que entrometer
El ueño se me hizo añicos
y dígame para qué.

Le aseguro: Pulgarcita
va a lamentar este error,
¿adónde hallará otro suegro
tan fino y encantador?

Lucas en el mundo del espejo

 

Iba caminando Lucas aquel día

por las asombrosas calles del espejo.

Por allá adelante pudo ver a Alicia

que con Humpty Dumpty muy alegre hablaba.

 

Casi la llamaba Lucas pero en eso

vio justo a un soldado que se le acercaba:

─Voy para la guerra ─dijo en un bostezo─

Chivirín ─decía ─. Ajajá─cantaba…

 

─¿Cómo es que te llamas? ─preguntó al soldado.

─Soy Mambrú, mi amigo ─Chivirín, cantaba

─¿Te vas a la guerra? ─dijo preocupado

─Ajajá ─decía,  mientras se marchaba.

 

Mambrú caminaba muy rápidamente

─Vuelvo para pascuas ─crédulo opinaba.

Lucas tarareaba dentro de su mente

la canción y entonces todo se aclaraba… Sigue leyendo →

Punto de vista

¿Quién ha dicho que es chiquito
el famoso Pulgarcito?
Yo lo he visto y me resisto
a aceptar esa verdad…

Es más bien como un gigante:
en mi mundo, un elefante.
No les miento, solo intento
contarles la realidad…

¿Que su voz no es un murmullo?
¡A mí me suena a un serrucho!
No me achuchen, solo escuchen
ustedes y me dirán…

Su pie causa un terremoto
¡Madre mía, qué alboroto
cuando llega y pisotea
sin razón mi dulce hogar!

Qué me importa que me digan
“¡Qué chiflada está esta hormiga!”
¡Mi abogado me ha contado
del derecho de opinar!

Piel de guapo

¿Recuerdan aquella historia

de la joven fugitiva

que ocultaba su hermosura

tras una piel deslucida

de risible criatura?

(¿Era un asno o una mula?)

La joven había escapado

del palacio de su padre

(¿alguien sabe las razones?)

y aunque fuera buena, amable

y brillante en sus labores,

todo el mundo se burlaba

de su incierta fealdad,

ignorando que debajo

de la piel había en verdad

una joven soberana

de indiscutible beldad Sigue leyendo →

Siete de un golpe

Una carta le ha llegado
al famoso Ratón Perez,
y el pobre está preocupado
por el monto que requiere.

La da vuelta, la sacude,
la sostiene y la relee.
Y otra vez fija los ojos
en el sucio remitente.

La letra es bien redondita:
“El sastrecillo valiente”,
el sobre está pegoteado
con mermelada en el frente.

¿Cómo ha podido este niño
quedarse sin siete dientes,
de un golpe, sin anestesia,
de súbito y de repente?

Cuenta las siete monedas
el ratón celosamente.
Refunfuñando va a verlo
al satrecillo valiente

(Pido perdón y corrijo:
¡al sastrecillo sin dientes!)

El príncipe danzante

Había una vez doce hermanas

que bailaban un montón

pero nadie descubría

en dónde estaba el salón…

Las zapatillas gastadas

delataban su afición,

y aunque todos sospechaban

y prestaban su atención

nunca nadie descubría

 el secreto, y la misión

de sorprender la diablura

quedaba sin solución… Sigue leyendo →

El príncipe vago

La historia de Zarzarrosa

es a medias de verdad:

Es cierto que un hada mala

se había querido vengar

por no haber sido invitada

al bautizo colosal,

y entonces lanzó el hechizo:

“hilando te morirás”.

Pero un hada, compasiva,

que venía por detrás

atenuara aquel destino:

“No morirá, dormirá”.

 Cuando todos preguntaran

cómo iba a despertar

la buen hada contestara:

“Algún príncipe vendrá

a besar sus rojos labios

para verla despertar”.

 

Y hasta aquí llega la historia

fiel a la realidad

pues la otra parte que cuentan

son chismes, ¿eh? ¡nada más!

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Tiempos modernos

 

Me contaron que el flautista

a Hamelín ha regresado

y otra vez el rey tirano

sin la paga lo ha dejado.

 

Avisado el soberano

del poder del instrumento,

le ha confiscado la flauta

para evitar el intento

de hipnotizar a los niños

con el sonido del viento.

Pero el flautista, ingenioso,

usó un remedio moderno:

 

Todos los niños del reino

siguieron sin distracción

como zombies, y atontados

la encantadora atracción

que el flautista les mostrara

sin ninguna compasión.

 

Fue así como en este cuento

los chicos todos se fueron

embobados y  contentos

¡detrás de un televisor!

La rana encantada

Si encontrara yo al chismoso
perverso que me ha contado
que en el fondo de mi estanque
hay un príncipe encantado,

del coscorrón que le diera
se quedaría atontado,
sin ganas de repetirme
un chisme tan infundado.

Pues resulta que era cierto
que una rana parlanchina
con soberbia majestuosa
allí mismo me diría

que una bruja había hechizado
su preciosa gallardía
y que un beso de mis labios
con su pena acabaría.

 ¡Cómo no! Y ahora resulta
que aquel beso me ha dejado
convertida en una rana,
con corona y sin reinado.

 

La escuela del bosque

En el bosque hay una escuela

cuyo techo es todo pan,

las ventanas son de azúcar

y galletas lo demás.

Dicen que fue donada

con toda amabilidad

por dos hermanos que fueran

alumnos un tiempo atrás.

En la cocina hay un horno

(no sé si de leña o gas)

que se encuentra clausurado

por orden ministerial…

¿Será porque allí encerrada

─según cuentan por acá─

hay una bruja malvada

que espera para escapar?

¿O será que si prendieran

el horno se quedarán

sin techo, muro y ventanas

ni escuela para enseñar?