La defensa

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http://www.ediciona.com/sapo_y_luciernaga-dirpi-26607.htm

Es verdad que a Pulgarcita
señor juez, yo la rapté
Fueron nobles mis razones
¡por favor, escúcheme!

Ese sapo introvertido
es mi hijo, ya lo ve.
No es buen mozo pero tiene,
como el padre, un “no sé qué”.

Pulgarcita es tan pequeña
del derecho y el revés,
¡Y tan linda, sobre todo,
esa cáscara de nuez!

Yo la quise como nuera;
¿eso es malo? ¡dígame!
Mi sapito tiene clase
y modales de marqués.

Pero ¿vio? todo un cardumen
se tuvo que entrometer
El ueño se me hizo añicos
y dígame para qué.

Le aseguro: Pulgarcita
va a lamentar este error,
¿adónde hallará otro suegro
tan fino y encantador?

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