Estrategias

Con los miedos chiquitos
me basta respirar:
un suspiro profundo
y enseguida se van.

Con los miedos medianos
me cuesta un poco más:
Mi truco es distraerme,
olvidar que ahí están.

Con los miedos más grandes
intento conversar:
“¿Por qué me asustás tanto?
¿Qué tal si te esfumás?”

Con los miedos enormes
me dejo acompañar
(Es fácil ser valiente
si estoy con mi mamá).

¡Qué importa la estrategia
que, al fin, decida usar!
Al miedo, de algún modo
¡Lo voy a superar!

La lista (con Gio Fornieles)

Con Gio Fornieles tenemos nuestro propio Multiverso: por ahí circula, seguramente, este poema ilustrado que hicimos a cuatro manos.

Un momento después

El miedo es ese momento exacto
mínimo
chiquito
que sentís en la panza cuando la seño
dice tu nombre
y vos
tenés que pasar al pizarrón
y afrontar esos ojos
tantos ojos
de tantos compañeros
que te miran fijo.

El miedo es ese momento exacto
mínimo
chiquito
que sentís en la panza
justo antes de patear
el penal
ese penal que puede
dar vuelta el campeonato.  

Pero hay un momento más,
poco después,
cuando tragás saliva y respirás profundo
y avanzás, por fin, al pizarrón
y sin pensar,
pateás la pelota
y sentís en la panza como un calor
que va subiendo,
mayúsculo
descomunal.
Ese es el momento exacto
de la valentía.