La leyenda del volcán

PERSONAJES DEL PRIMER ACTO:

KUMIRAY, una niña de unos diez años, de piel morena y rasgos indígenas.

JONATHAN, un niño de unos diez años, de piel blanca, cabello rubio y ojos celestes.

 

ESCENOGRAFÍA DEL PRIMER ACTO:

El interior de una cabaña. Debe haber una ventana muy grande que deje ver un precioso paisaje patagónico. Dentro de la habitación que se muestra al público, habrá una mesa como para cuatro personas, de madera, con sus sillas dispuestas alrededor. Sigue leyendo

Babel

(ADAPTACIÓN DEL PASAJE BÍBLICO)

 

 

 

 

          Había una vez un mundo muy diferente al nuestro. Tan diferente que no existían entonces las diferencias, porque todos los hombres de aquel lejano lugar compartían la misma visión del Universo: hablaban el mismo idioma y esto les permitía entender del mismo modo el mundo que los rodeaba. Sigue leyendo

Negación

«No sé si les pasa, pero me es imposible evitar que los muebles se manchen con ceniza. Peor con la manía de Juan Carlos, de no mirar hacia abajo cuando descarga el cigarrillo», lo dice mientras le arregla el cuello de la camisa y, con las palabras todavía flotando en el aire, vuelve sobre sus pasos y se mete en el dormitorio. Elena sale con una corbata azul colgándole del antebrazo y continúa hablándonos de la ineficacia de los lustramuebles mientras le hace el nudo con una prolijidad que asusta y arregla los pliegues de su último traje. Recién entonces parece darse cuenta de que ha quedado viuda y cierra el cajón de un golpe.

Contexto equivocado

En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos. Los dos nos miraban entre nostálgicos y alegres, nerviosos por no poder ocultar la envidia irreprimible que indudablemente  también habríamos sentido Juan y yo, de haberse dado las cosas al revés. No quise ver a sus niños, porque se habrían dado cuenta de la lástima en mis ojos. Pensé en darles el teléfono o la dirección para que aquella amistad florecida en el dolor no se marchitase en su capullo. En cambio, cerré la puerta y salí de Neonatología.  Quién sabe si los mellizos López se salvaron, a veces pienso en ellos cuando veo a Nacho gateando por la casa.

Mímesis

-Lo siento, hicimos lo que pudimos. Está muerto -lo dijo con tal histrionismo que le creí, absolutamente le creí cada palabra.  El pensamiento indecoroso me consumió por entero: estaba tan guapetón con su ambo de doctor y los ojos tan llenos de culpa… “¿Muerto?”, pensé y le miré los labios todavía mojados por las palabras que acababa de lanzar al vacío, como si no estuviéramos en el tablado ni hubiera gente en el palco observándonos. Tantas veces ensayar una respuesta para que ahora…La escuché a la otra con su vestidito de enfermera de playboy soplándome tras bambalinas, y una lágrima me recorrió la mejilla aunque no me lo pedía el libreto. Esa noche el público nos aplaudió como nunca pero yo me volví sola a casa.    

Los tres pelos de oro del diablo

(ADAPTACIÓN DEL CUENTO DE LOS HERMANOS GRIMM)

Érase una vez un rey muy orgulloso que un día escuchó el presagio de una adivina: unos pobres campesinos acababan de tener un niño que en catorce años se casaría con su hija la princesa. Sin dudarlo, el cruel monarca se dirigió a la campiña para engañar a los felices padres y abandonar al pequeño a orillas de un río muy profundo. Y no habría vuelto a pensar en esto si no fuera que, años más tarde, un molinero le dijo:
– Hace catorce años encontramos a este joven al borde del río, y lo criamos como si fuera nuestro hijo. Sigue leyendo

El plumaje del pavo real

(ADAPTACIÓN DE UN MITO DE OVIDIO)

Fotografía tomada de www.ojodigital.com

Fotografía tomada de http://www.ojodigital.com

Cuentan que en los montes del Olimpo, vivían hace tiempo muchos dioses. Zeus, el más grande de ellos ─dios de la luz y del rayo, soberano de los hombres y los dioses─ reinaba en los cielos, junto a su mujer, la hermosa diosa Hera. Y a pesar de que este dios sin igual era capaz de dominar las tormentas más violentas, guardaba en su corazón un terrible miedo: Sigue leyendo

El impostor

A LUCILA M. Y SU FAMILIA QUIENES SIN QUERERLO FUERON ARTÍFICES DE ESTA HISTORIA.

 

 

Entonces cuando me siento observado por el objetivo todo cambia: me constituyo en el acto de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado en imagen.

ROLAND BARTHES

 

Ya casi son las nueve. Estela y Agostina salieron para la Iglesia hace más de una hora. Debe estar llena, seguro; las participaciones decían ocho y media. Ocho y media porque pensábamos llegar a las nueve, claro. Es raro verla sosteniendo el ramo de jazmines, mirando la cámara, recogerse la larguísima cola de voile blanco. Es raro no poder escuchar nada más allá del flash y las indicaciones del fotógrafo. Lara está bellísima. No sé por qué ahora ha vuelto la moda de antaño: los vestidos ceñidos al cuerpo, los guantes, los tocados bordados a mano. Creo que se parece a la fotografía aquella de mi abuela Clotilde, esa que quedó amarilla con los años. Sigue leyendo

Una elefanta azul

 

Imagen bajada de www.mundofotos.net

Imagen bajada de http://www.mundofotos.net

 

Yo quiero traerme a casa

una elefanta azul

con moños en las orejas

y un camisón de tul

 

Me regará las plantas

yo le daré yogur

servido en una bandeja

de fino papel tisú

 

Caperucita y el lobo

Se me cayó ayer un libro,

y entonces se me escaparon

los personajes del cuento

preferido de mi hermano.

Caperucita corría

con su canasta asustada

y el lobo la perseguía

sin darse cuenta de nada

¡Qué berrinche se agarraron

cuando a los dos atrapé!

Dentro del cuento los puse

y el libro pronto cerré.