Los buenos docentes

…Y dejemos de engañarnos: educar a nuestros alumnos no es prepararlos para una pronta inserción en el mundo laboral. No contribuyamos a repetir esquemas sociales; hagamos, en cambio, que la enseñanza esté al servicio del ascenso de clases. Por supuesto,  antes que desocupados, que sean cadetes…¿pero por qué no apuntar más alto? ¡Argentina también precisa dirigentes! ¡Hagamos una nueva Revolución de mayo, compañeros! Gracias… Ángela es vitoreada. Por los profesores, claro. Sigue leyendo

La bruja Serena

A Serena, para que nunca se pinche su burbuja

            Serena era bruja pero no sabía ¿Cómo iba a saberlo? En su casa no había  libros de hechizos, ni gatos, ni lechuzas, ni sapos, y al principio ni siquiera escobas. Escobas de brujas, se entiende, que no son las mismas que se venden en el supermercado y se usan para barrer. Sigue leyendo

Centinela

Trepé y observé sin pestañear. Las tablas azules- que oficiaban de base en la casa del  vetusto nogal- se ondularon como un rígido océano bajo sus piernas de bailarina incansable, como únicas ondas visibles del cerebral maremoto. Blancos los ojos. Tiesas las manos. La boca omnipotente, hacedora de inefables graznidos en su voz de niño. Cual una Piedad- petrificada, nívea, deleznable- mis manos lo envolvieron y el abrazo fue edredón de su agonía. Una plegaria implícita en mis labios secos se materializó en la voz espectral de una madre embriagada del terror más aciago: “Hijo mío, hijo mío”  y entonces de pronto, como si hubiese pronunciado las arcanas palabras de un ritual tribal, comprendí mi destino y me volví centinela del volcán que amenaza su juicio y mi reposo: algo había cambiado para siempre en la casa del árbol y en mi mundo.   

La leyenda del volcán

PERSONAJES DEL PRIMER ACTO:

KUMIRAY, una niña de unos diez años, de piel morena y rasgos indígenas.

JONATHAN, un niño de unos diez años, de piel blanca, cabello rubio y ojos celestes.

 

ESCENOGRAFÍA DEL PRIMER ACTO:

El interior de una cabaña. Debe haber una ventana muy grande que deje ver un precioso paisaje patagónico. Dentro de la habitación que se muestra al público, habrá una mesa como para cuatro personas, de madera, con sus sillas dispuestas alrededor. Sigue leyendo

Babel

(ADAPTACIÓN DEL PASAJE BÍBLICO)

 

 

 

 

          Había una vez un mundo muy diferente al nuestro. Tan diferente que no existían entonces las diferencias, porque todos los hombres de aquel lejano lugar compartían la misma visión del Universo: hablaban el mismo idioma y esto les permitía entender del mismo modo el mundo que los rodeaba. Sigue leyendo

Negación

«No sé si les pasa, pero me es imposible evitar que los muebles se manchen con ceniza. Peor con la manía de Juan Carlos, de no mirar hacia abajo cuando descarga el cigarrillo», lo dice mientras le arregla el cuello de la camisa y, con las palabras todavía flotando en el aire, vuelve sobre sus pasos y se mete en el dormitorio. Elena sale con una corbata azul colgándole del antebrazo y continúa hablándonos de la ineficacia de los lustramuebles mientras le hace el nudo con una prolijidad que asusta y arregla los pliegues de su último traje. Recién entonces parece darse cuenta de que ha quedado viuda y cierra el cajón de un golpe.

Contexto equivocado

En ese instante, todos supimos que jamás volveríamos a vernos. Los dos nos miraban entre nostálgicos y alegres, nerviosos por no poder ocultar la envidia irreprimible que indudablemente  también habríamos sentido Juan y yo, de haberse dado las cosas al revés. No quise ver a sus niños, porque se habrían dado cuenta de la lástima en mis ojos. Pensé en darles el teléfono o la dirección para que aquella amistad florecida en el dolor no se marchitase en su capullo. En cambio, cerré la puerta y salí de Neonatología.  Quién sabe si los mellizos López se salvaron, a veces pienso en ellos cuando veo a Nacho gateando por la casa.

Mímesis

-Lo siento, hicimos lo que pudimos. Está muerto -lo dijo con tal histrionismo que le creí, absolutamente le creí cada palabra.  El pensamiento indecoroso me consumió por entero: estaba tan guapetón con su ambo de doctor y los ojos tan llenos de culpa… “¿Muerto?”, pensé y le miré los labios todavía mojados por las palabras que acababa de lanzar al vacío, como si no estuviéramos en el tablado ni hubiera gente en el palco observándonos. Tantas veces ensayar una respuesta para que ahora…La escuché a la otra con su vestidito de enfermera de playboy soplándome tras bambalinas, y una lágrima me recorrió la mejilla aunque no me lo pedía el libreto. Esa noche el público nos aplaudió como nunca pero yo me volví sola a casa.    

Los tres pelos de oro del diablo

(ADAPTACIÓN DEL CUENTO DE LOS HERMANOS GRIMM)

Érase una vez un rey muy orgulloso que un día escuchó el presagio de una adivina: unos pobres campesinos acababan de tener un niño que en catorce años se casaría con su hija la princesa. Sin dudarlo, el cruel monarca se dirigió a la campiña para engañar a los felices padres y abandonar al pequeño a orillas de un río muy profundo. Y no habría vuelto a pensar en esto si no fuera que, años más tarde, un molinero le dijo:
– Hace catorce años encontramos a este joven al borde del río, y lo criamos como si fuera nuestro hijo. Sigue leyendo