Yo lo vi a este mismo gato
no con botas, con zapatos.
Y sé bien lo que te digo,
¡Tengo pruebas, además!
Se paseaba con un joven
importante y bien vestido
(imposible que sea otro
que el Marqués de Carabás).
¡Tan panzón iba el minino!
Acababa de almorzar:
no sé si pescado frito
o un ogro a la provenzal.
Andaba con una bolsa,
colgada al hombro, verás:
dos orejas de conejo
se asomaban por detrás.
¿Qué por qué dejó las botas?
¿Cómo quieren que lo sepa?
¡Vamos, gente impertinente!
¡Las tendría que lustrar!
