Se dice que antes de que Yací bajara, los hombres estaban tan ocupados en sus propios quehaceres que apenas se miraban o conversaban un poco. Yací era inmensa, refulgente, poderosa. Era magia y luz. Porque Yací era la luna, y plantada sobre el firmamento, alumbraba cada noche las copas de los árboles y los caminos, pintaba de color plata el curso de los ríos y revelaba los sonidos, que sigilosos y aterrorizantes, se escondían en la penumbra de la selva. Una mañana Yací bajó a la tierra, acompañada por la nube Araí. Convertidas en muchachas, caminaron por los senderos apartados de la aldea, entre el laberinto de sauces, lapachos, cedros y palmeras. Y entonces, de improviso, se presentó un yaguareté. La mirada tranquila y desafiante. El paso lento y decidido. Las zarpas listas para ser clavadas y las fauces dispuestas a atacar. Pero una flecha atravesó como la luz el corazón de la bestia. Yací y Araí no acababan de entender lo sucedido cuando vieron a un viejo cazador que desde el otro extremo de la selva las saludaba con un gesto amistoso. El hombre dio media vuelta y se retiró en silencio. Aquella noche, mientras dormía en su hamaca bajo la luz de la luna, el viejo cazador tuvo un sueño revelador. Volvió a ver el yaguareté agazapado y la fragilidad de las dos jóveness que había salvado aquella tarde, que esta vez le hablaron: ─Somos Yací y Araí, y queremos recompensarte por lo que has hecho. Mañana cuando despiertes encontrarás en la puerta de tu casa una planta nueva. Su nombre es Caá, y tiene la propiedad de acercar los corazones de los hombres. Para ello, debes tostar y moler sus hojas. Prepara una infusión y compártela con tu gente: es el premio por la amistad que demostraste esta tarde a dos desconocidas. En efecto, a la mañana siguiente el hombre halló la planta y siguió las instrucciones que en sueños se le habían dado. Colocó la infusión en una calabaza hueca y con una caña fina probó la bebida. Y la compartió. Aquel día los hombres, entre mate y mate, conocieron las horas compartidas y nunca más quisieron volver a estar solos.

esta paginaaaaaaaa esta re buena
¡Muchas gracias, Florinda, por visitar mi blog y por tus lindas palabras!
eeeeeeeeeees hermosaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!! la paginaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!
Gracias, Natasha. Me alegro de que te haya gustado:-)
esta bacansisima
excelente historia!!! muy linda..
¡Gracias, Nelson!
hermosa leyenda
¡Gracias, Sabri! Me alegro de que te haya gustado:-)
hermosisima leyenda muy buena eh
¡Gracias por tu comentario, Mayra! Me da alegría que te haya gustado:-)
Muy buena version de la leyenda guarani… Podrian responder mi duda, es para una tarea. ¿Quien fue el que escribio su vesion original? Muchas gracias… Saludos de Yatay Ti Calle- Corrientes- Argentina
Hola, Diana. Nadie escribió la versión original. Como toda leyenda, la historia fue transmitida oralmente de generación en generación. Saludos y gracias por tu comentario.
En mi escuela aremos una actuación de la leyenda de la yerba mate soy luna y me encanta el blog love
¡Hola,Luna! Qué lindo, lo que me contás. Ojalá salga bien y,lo más importante, se diviertan mucho. Gracias por tu comentario. Besos,
me encanto lo mejor que e leido
Me alegra que te haya gustado. Y gracias por comentar:-)
Me encantó. Muy buena página!
¡Muchas gracias!
Gracias muy buena información