
Los dos extremos del mundo
tienen cosas en común:
son blanquísimos y fríos,
tanto el norte como el sur.
A los dos los llaman polos,
no tienen husos horarios
ni todas las estaciones
(solo inviernos y veranos).
Las noches duran seis meses
pero no son tan oscuras
pues las auroras encienden
el cielo con mil figuras.
Y hasta aquí las semejanzas
que nos pueden confundir,
porque son muy diferentes
los dos polos entre sí.
Debajo del polo norte
no hay tierra donde pisar,
es una capa de hielo
que se extiende sobre el mar.
Su fauna es rica y variada:
es zona de osos polares,
de zorros, renos y búhos
y otros tantos ejemplares.
En cambio en el polo sur
la cosa es bien diferente:
Sus suelos blancos avanzan
encima del continente.
Con variedades de focas,
y muchísimos pingüinos,
ballenas que se pasean
por el mundo submarino.
Muy lejos uno del otro,
se saben diferenciar:
es cada extremo del mundo
un lugar particular.