Ovillo

gatito

 

Cuando la palabras sueltan este mundo

juegan y dibujan otro.

Combinan las texturas, los colores

incluso lo que no puede tocarse

pero vive más allá de los nombres…

El mundo es un ovillo

de palabras

que rueda

si aprendemos a jugar.

Y a quién le importa

Qué bien que lo contás, Fontanarrosa.

Qué bien que lo contás, Fontanarrosa.

La visita que llegó sin avisar

La charla postergada

íntima, profunda

y esperada

espontánea y por eso

también inesperada

No el monólogo de aquel

que se mira al espejo

y habla de su ombligo

Digo yo, decís vos

y las voces se enredan

atendiendo a la pausa

que marca la cebada. Sigue leyendo