Ganador

Algunos dicen que existe
y algunos dicen que no,
pues huellas dejó a montones
Pero ver… ¡nadie lo vio!

Se tienen pocas certezas:
es grande, descomunal,
peludo como los monos
y blanco como un glaciar.

Anda flojo de papeles
respecto a su identidad:
lo llaman Yeti y Pie grande,
según la necesidad.

Abominable, le dicen
pero eso ya es prejuzgar
porque si nadie lo ha visto
¿qué se ponen a opinar?

Si vive en el Himalaya,
en Nebraska o Canadá
en Australia o en el Tíbet
¡nunca nadie lo sabrá!

Lo que puede confirmarse
sin nadie que contradiga,
es que es el gran ganador
cuando juega a la escondida.

Qué dijo la bailarina

¡Me enamoré a su regreso!
Le digo, ya estoy perdida
No tengo más que mirarlo
y el rostro se me ilumina.

Se lanzó de la ventana,
voló como Supermán
¡Deberían, por lo menos,
ascenderlo a capitán!

¡Navegó como un pirata,
y se enfrentó a un gran ratón!
Mire, apenas lo imagino
se acelera el corazón.

Se lo tragó de un bocado
una gran bestia marina
y ha logrado, a pesar de eso
regresar a la cocina.

Le juro, ese soldadito
así, sin pierna y pequeño
es justo lo que yo quiero:
¡El juguete de mis sueños!

Había una y otra vez

Había una vez un retoño
apenas una ramita,
que fue creciendo despacio
y con paciencia infinita.

El tronco se hizo muy grueso,
fueron subiendo las ramas,
las nubes se convirtieron
en vecinitas cercanas.

Un día brotaron flores
amarillas, perfumadas
que endulzaron todo el barrio
con su fragancia dorada.

Y empezó a haber visitantes:
un colibrí, un cardenal,
abejas que se llevaban
el néctar a su panal.

Los niños se entretenían
intentándolo escalar:
subían y se caían
y volvían a empezar.

Bajo su sombra hubo tanto,
que no se puede contar:
besos secretos, promesas,
recuerdos que quedarán.

Un día así, de improviso,
alguna flor se soltó
las semillitas volaron
donde el viento las llevó.

Y colorín colorado,
el cuento vuelve a empezar:
Ya se adivina un retoño
que pronto va a germinar.

En tus manos (acróstico)

Esas acciones chiquitas
Las que a veces no se notan

Provocan cambios que afectan
Las cosas que más importan
Algunas son pan comido
No tan sencillas son otras
En todas hay desafíos
Tratá, probá ¡Tomá nota!
Al ave, dejala libre

Es su destino volar
Si querés tener mascota
Te dejo solo un consejo:
Adoptá (en vez de comprar)

Evitá ensuciar las aguas
No importa si es río o mar

Todos los peces merecen
Un hogar, no un basural
Sembrá un árbol, protegelo

Moderate y apagá
Aquellas luces que a veces
No precisás usar.
Ocupate y no te olvides:
¡Sos parte de este lugar!

Abuelo cuentacuentos

En el refugio del barrio
hay un perro muy viejito
que ladra cuentos variados
a todos los cachorritos.

Hoy ladró uno de aventuras
sobre una pequeña rata
que rescataba a su prima
de una banda de piratas

También un cuento de amor
de una foca y un pingüino
que adoptaban tres delfines
tras un viaje submarino.

El de terror asustaba:
En lo profundo de un río
a un pato lo visitaba
el fantasma de su tío.

Y el mejor, de detectives
de una familia de iguanas
que investigaban el crimen
de una de sus hermanas.

Y así los tuvo extasiados
A los cachorros, atentos
Yo sospecho que este perro
Es abuelo cuentacuentos.

Pirata del asfalto

hormigapirata

                                             https://fernandocarmona.com.ar

He sabido de una hormiga
que, vestida de pirata,
partió en barco de papel
hacia el Río de La Plata.

Negoció en la alcantarilla
con una banda de ratas
y les compró, muy barato,
una brújula y un mapa.

Salió por las tuberías
hasta una calle inundada
y dejó que la corriente
cuesta abajo, la llevara.

Después fue siguiendo el mapa:
hasta el semáforo, recto
enseguida a la derecha
¡Y ahí nomás estaba el puerto!

Pero ya van doce años,
tres semanas y dos días
y ella sigue en la ciudad
navegando todavía…

Añora, quizá, enfrentar
tormentas y tiburones
¡Pero no es poca aventura
esquivar a los camiones!

¡Aunque sea por un día!

Ilustración de Jon Klassen para el libro PAX

 

En la Oficina de quejas
de personajes de cuentos
El zorro ya ha presentado
reclamos, ¡como quinientos!

El pobre ya está aburrido,
cansado del mismo rol.
Las fábulas van pasando
¡y él repite su actuación!

No es fácil mostrarse astuto,
tramposo y encantador
Si falla, fracasa el cuento
¡Es demasiada presión!

Además ya no soporta
esa agobiante rutina
de siempre engañar a otros
y comerse las gallinas.

Alguna vez él quisiera
tener un papel menor,
ser engañado por otros,
ser un poco del montón.

Y si no, ser otro Zorro
(¡aunque sea por un día!):
y pelear enmascarado
con el Sargento García.

 

 

 

 

 

Un favor

Vinieron desde Inglaterra
mis viejos antepasados
todos pintados de rojo
y con ribetes dorados.

Parados en las esquinas
y en cada plaza del barrio
eran objetos valiosos
¡tan útiles y mimados!

Se llenaban de noticias
y palabras esperadas
que viajaban desde lejos
y acortaban las distancias.

Palabras de amor y pena,
de familias que extrañaban,
de amigos inolvidables
que las cartas acercaban.

En cambio a mí me tocó
ser un buzón de este siglo
y llenarme de palabras
que solo son un fastidio.

Folletos y propagandas
publicidades, impuestos
que no emocionan a nadie,
¡ay, qué papeles molestos!

Por eso pido un  favor
a mis pequeños lectores:
que escriban alguna carta
y alegren a los buzones.

 

Hechizo

Mi vecina, doña Carmen,
tiene un álbum familiar
con fotos en blanco y negro
que la invitan a contar…

“Aquí está mi abuelo Anselmo
con mi madre y Josefina,
una prima que al final
nunca vino a la Argentina.

Yo la ubico bien de nombre,
pues es hija de Manuela,
la tía que en esta foto
toca las castañuelas.

Mis tíos Luis y Eliseo
son estos que ves acá,
los dos  están despidiendo
en el puerto, a mi papá”.

A mí me da mucha pena
Cuando se queda mirando
La foto de aquel hermano
que perdió hace muchos años.

Y entonces voy y la abrazo
¡Qué bien funciona mi hechizo!
pues dice, otra vez contenta:
“¡Ay, sos mi nieto postizo!”

 

 

 

 

Objeto Trepador No identificado

Ayer me dieron de vuelto
dos puñados de habichuelas
Primero pensé en ponerlos
adentro de una cazuela.

Pero al final decidí
hacerle caso a  mi abuela
y los puse a germinar
en un frasco de ciruelas.

Brotaron ramas enormes.
Subieron como escalera
¡Y ni te cuento el tamaño
cuando llegué de la escuela!

Traspasaron cielo raso
y hasta el techo de madera
Seguro que ya llegaron
a una galaxia extranjera.

¿Será que allá arriba existen
gigantes y fortalezas,
o extraterrestres que tienen
seis ojos y dos cabezas?