Sin conexión

Perdimos la señal
y estamos, ya lo ves:
desconectados
de la charla espontánea
y la mirada
fija
sobre el otro.
En modo avión
quedamos
y sin espacio en la memoria
para recordar
que afuera el sol calienta
y nos abriga
sin wifi
ni ningún filtro
que borre diferencias
que son muchas y lindas.
Capaz es hora
de reiniciar a fábrica
y recargar así,
las baterías.
De conectar,
por fin,
desconectando.
De darle like al mundo,
que todavía respira.

Un momento después

El miedo es ese momento exacto
mínimo
chiquito
que sentís en la panza cuando la seño
dice tu nombre
y vos
tenés que pasar al pizarrón
y afrontar esos ojos
tantos ojos
de tantos compañeros
que te miran fijo.

El miedo es ese momento exacto
mínimo
chiquito
que sentís en la panza
justo antes de patear
el penal
ese penal que puede
dar vuelta el campeonato.  

Pero hay un momento más,
poco después,
cuando tragás saliva y respirás profundo
y avanzás, por fin, al pizarrón
y sin pensar,
pateás la pelota
y sentís en la panza como un calor
que va subiendo,
mayúsculo
descomunal.
Ese es el momento exacto
de la valentía.