Iba caminando Lucas aquel día
por las asombrosas calles del espejo.
Por allá adelante pudo ver a Alicia
que con Humpty Dumpty muy alegre hablaba.
Casi la llamaba Lucas pero en eso
vio justo a un soldado que se le acercaba:
─Voy para la guerra ─dijo en un bostezo─
Chivirín ─decía ─. Ajajá─cantaba…
─¿Cómo es que te llamas? ─preguntó al soldado.
─Soy Mambrú, mi amigo ─Chivirín, cantaba
─¿Te vas a la guerra? ─dijo preocupado
─Ajajá ─decía, mientras se marchaba.
Mambrú caminaba muy rápidamente
─Vuelvo para pascuas ─crédulo opinaba.
Lucas tarareaba dentro de su mente
la canción y entonces todo se aclaraba…
─No, Mambrú, no vayas ─le dijo piadoso─
No vendrás en Pascuas ni en la Trinidad.
─Chivirín, ¿te crees, niño indecoroso,
ajajá, que escucho tu perversidad?
Por allá, más lejos vio viniendo un paje
─¿ves, Mambrú, ese paje que anda por allá?
─Chivirín, lo veo y ajajá ¿qué pasa?
─¡Trae una noticia que es para llorar!
─Chivirín, no es paje, ¡es sepulturero!
─¿Ves lo que te digo? ¡Si te va a enterrar!
─Ajajá, ya veo, que eres muy celoso.
─No, Mambrú, te digo, que allá vienen más:
Son cuatro oficiales, parte del cortejo.
─Chivirín, y el otro ¿quién diablos será?
─Ay, Mambrú, te digo, sigue mi consejo:
es el del costado, cura sacristán.
Lucas insistía pero el testarudo
se fue muy deprisa sin escuchar más.
Cuando llegó el paje y trajo la noticia
Lucas, sin pensarlo, se puso a llorar…
Vio que allá a lo lejos ya se lamentaba
pobrecita Alicia ¡qué barbaridad!
pues su Humpty Dumpty ya no conversaba
porque en un descuido
cayó para atrás.
Por allá soldados, todo un regimiento;
vuela un pajarito por aquí nomás.
Por allá trabajan para armar el huevo;
Por aquí cantamos:
─Pio pio pá.
