Aunque calle tú ya sabes
cuánto guarda el corazón
de tu esencia que inmutable
va mudando su labor
Porque sé yo cuántas veces
resignaste tu dolor:
tu firmeza sostuviese
mi flaqueza cual bastión.
Porque sé que tu templanza
fuera a veces inventada
y aunque ya sin esperanzas
me animaste a plegar alas
Eres faro, puerto y nave,
aunque calle tú ya sabes…
Cuánto admiro la paciencia
que le tienes a la vida,
tu optimismo y la entereza
con que enfrentas la caída…
El servicio que es tu esencia,
tu destino, tu agonía…
La mesura que es fiereza
cuando acechan a tu cría
Ves, no hay solo una razón:
¡Cuánto guarda el corazón!
Pues no sé cómo decirte
lo que implica tu presencia,
eres muro indestructible
que me afianza y me sujeta
eres tierra inamovible
mi tesón, mi resistencia
mi cayado irrebatible,
inequívoca veleta
Pues no sé cómo contarte
de tu esencia que inmutable
me apuntala y me consuela.
Son tus nombres infinitos
Sempiterna tu tarea:
Eres guarda, cura, alivio,
madre, amiga, compañera,
Mi refugio, mis sentidos,
Mi fortín, mi panacea,
mi sosiego, asilo, abrigo…
Ya lo ves, tu probo amor
va mudando de labor
Aunque calle tú ya sabes
cuánto guarda el corazón
de tu esencia que inmutable
va mudando su labor
Sole: Me ha encantado «son tus nombres infinitos» es donde la poesía se agranda. Besos Mari Carmen
Lindo. Muy lindo.
A veces, muchas veces uno decide guardar, por vergüenza o por cautela, los tibios enunciados que emite el corazón. Sobre todo a los seres queridos. En verdad, esta poesía debe sintetizar, a la vez que abarca todos los pálpitos que se cosechan en un hijo a lo largo de la vida…