Después del fuego (leyenda toba)

Cuando el hombre vio a Dapichí, supo que el destino de su tribu cambiaría. Si Dapichí baja a la Tierra, tiene algo grande que anunciar: siempre es así. Desde el comienzo de los tiempos es así. Desde antes de que el sol se convirtiera en una anciana que recorre el cielo. Desde antes, mucho antes, de que la luna se montara en su burrito perezoso siguiendo los mandatos de K´atá.

Dapichí se acercó a la tienda y, sin hablarle, le reveló al hombre la verdad:

─Eres un pioganak. Hoy sabrás qué ocurrirá mañana. Tendrás el don de la sanación, si así lo quieren las estrellas. Y la gente de bien te seguirá sin preguntar. Adonde sea.

No habían sido palabras: Dapichí se comunica en el silencio. Pero el hombre comprendió el idioma de los dioses, y se entregó a su destino. Sigue leyendo