Sospecho lo que ha pasado
en mi querida ciudad:
el flautista ha hipnotizado
a los niños ¡qué impiedad!
Seguro que el intendente
no le ha querido pagar
por los servicios prestados
y él se ha querido vengar.
Así son los soberanos
de cualquier tiempo y lugar
Siempre pensando en sí mismos
¡Y a reventar, los demás!
Aunque está claro, el flautista
se tuvo que actualizar:
La flauta para este siglo
¡es toda una antigüedad!
Y ahora los pobres niños
como hechizados están:
no hablan, no interactúan
¿y quién los irá a salvar?
¿Qué antídoto poderoso
tendremos que preparar
para lograr que despierten
y suelten su celular?
