Desengaño amoroso

El pobre gallo ha intentado
conquistar a la gallina.
Le cantó con su guitarra
una milonga argentina.

Bailó también un merengue,
una lambada y un tango.
Probó con el reguetón,
y unos pasos de malambo.

Pero ella no lo registra
ni cuando canta boleros.
Es que suspira por otro:
¡el pájaro carpintero!

¡Tan triste, tan agobiado!

Desde Inglaterra vinieron

mis viejos antepasados

todos pintados de rojo

y unos ribetes dorados.

De hierro bueno y pesado,

plantados en las esquinas,

vivieron bien y felices

¡tan útiles y mimados! Sigue leyendo