



No hubo en la historia del teatro
nunca un misterio mayor
¿Cómo ha logrado Pinocho
ser el primer actor?
No importa si siente miedo,
alegría o confusión
¡el pobre tiene en el rostro
siempre la misma expresión!
“¡Flexiona un poco las piernas!”,
el coreógrafo le indica.
Y aunque Pinocho se esfuerza,
la cosa se le complica.
“¡Es de madera!”, se queja
el director impaciente
¡Más vale, si el hada azul
es demasiado exigente!
Pero lo más complicado,
según nos cuenta una actriz,
es que repite el libreto
¡y le crece la nariz!
Me ha contado Pepe Grillo
que Pinocho se lamenta
desde el día que ha dejado
de ser niño de madera.
Jugó el viernes un partido
de fútbol en la azotea:
era justo al mediodía
y él estaba sin remera.
¿Se imaginan qué desastre?
¡Ni siquiera una visera!
Se quedó todo ampollado
como raba en la aceitera.
Encima la muy taimada
de una abeja traicionera
lo picó justo debajo
de una oreja y se creyera
todo el mundo que Pinocho
¡pobre! andaba con paperas… Sigue leyendo