Guerreros invisibles

La primera vez que lo vi, yo misma no lo podía creer. Era inadmisible, bochornosamente inaceptable, imposible e improbable que un chiquito común y corriente como Lucas Manuel se volviera de pronto, porque sí, en menos de un santiamén como diría mi abuela, en un ser diminuto, en una miniatura de hormiga. Sigue leyendo