El tren del rey

A la abuela Cata, que me regaló esta historia

Todas las cosas buenas llegan primero a Buenos Aires. Como el daguerrotipo. Cuando la tía Lola mandó el primero por carta en la víspera de 1922, dos años antes de que el tren del rey viniera a Castellanos,  papá largó una carcajada de esas que larga cuando se pone nervioso: Sigue leyendo

El impostor

A LUCILA M. Y SU FAMILIA QUIENES SIN QUERERLO FUERON ARTÍFICES DE ESTA HISTORIA.

 

 

Entonces cuando me siento observado por el objetivo todo cambia: me constituyo en el acto de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado en imagen.

ROLAND BARTHES

 

Ya casi son las nueve. Estela y Agostina salieron para la Iglesia hace más de una hora. Debe estar llena, seguro; las participaciones decían ocho y media. Ocho y media porque pensábamos llegar a las nueve, claro. Es raro verla sosteniendo el ramo de jazmines, mirando la cámara, recogerse la larguísima cola de voile blanco. Es raro no poder escuchar nada más allá del flash y las indicaciones del fotógrafo. Lara está bellísima. No sé por qué ahora ha vuelto la moda de antaño: los vestidos ceñidos al cuerpo, los guantes, los tocados bordados a mano. Creo que se parece a la fotografía aquella de mi abuela Clotilde, esa que quedó amarilla con los años. Sigue leyendo