—Me parece inconcebible
que aceptemos mansamente
que se vaya el ruiseñor…
Toda China se ha quedado
sin su canto de repente:
¡Lo raptó el emperador!
—Es injusto, pero vean
que la empresa es imposible.
¡Pobrecito del cantor!
En la jaula lo han metido
y, aunque sea aborrecible,
ya no habrá una solución… Sigue leyendo
