A la abuela Cata, que me regaló esta historia
Todas las cosas buenas llegan primero a Buenos Aires. Como el daguerrotipo. Cuando la tía Lola mandó el primero por carta en la víspera de 1922, dos años antes de que el tren del rey viniera a Castellanos, papá largó una carcajada de esas que larga cuando se pone nervioso: Sigue leyendo
