Como perro y gato

La primera vez pelearon
como perro y gato:
Batata ladraba
Guau Guau
Y Akiro, callado,
le mostró las garras.
Zas Zas
Los dos se miraban
fijamente
como midiendo
quién mandaba.

¿Quién mandaba?
A veces, Akiro
Miau Miau
andaba como si
la habitación
fuera un palacio
y él un gato emperador.

Pero otras veces, Batata
se rebelaba
se daba cuenta de su tamaño
de la fuerza
de sus patas
y avanzaba
Tap Tap
Y Akiro el gato emperador
se iba volviendo
pequeño
pequeñito
mínimo
minino.
(Y se escapaba)

Pero un día descubrieron
juntos
sin saber
sin querer
que se querían.
Batata movió la cola
Plas Plas
y Akiro dejó salir
Su Ron Ron
y así como si nada
como quien dice
ya es tiempo y ya era hora
empezaron a entenderse y a jugar
como perro y gato.

Lo que yo quiero

Yo no quiero ser ese
que te sigue en las redes
y opina sobre tu cuerpo,
tus gustos, tu identidad.

Yo no quiero ser alguien
que te pide que cambies,
y recorta y anula
tu propia voluntad.

Ni quiero que mi risa
te apague la sonrisa,
te rompa, te derribe
te parta a la mitad.

En cambio, quiero verte
oírte, conocerte
abrazar diferencias,
aceptar tu verdad.

Porque yo quiero un mundo
un poquito más justo
que no ponga fronteras
ni avance para atrás.

Que no imponga batallas
(¡Ni siquiera en pantallas!)
que nos nieguen la suerte
de vivir la amistad.  

Gracias a Mafalda

Mafalda corría, todavía rengueando de la pata derecha delantera, detrás de la ambulancia. De la ambulancia adonde habían subido a su dueña. La dueña que la había adoptado hacía tantos años, cuando la vio en la calle desamparada, flacuchenta y sarnosa. Sigue leyendo