Deseo

lamparamaravillosa

Me gusta desear porque el deseo

me mantiene inquieta,

alerta para no perder la oportunidad.

Pero a veces, es cierto,

desear tiene sus riesgos

Porque somos una parte diminuta

del enorme universo

y no podemos saber si este camino

es mejor que aquel

¿O no se habrá sentido afortunado

el pasajero del Titanic?

¿María Antonieta, al ocupar

el trono francés?

¡Ah, si conociéramos

el plan del universo,

desear con garantías

y avanzar sin caer!

 

El primer viaje de Simbad

beneaththesea

http://masporquerias.blogspot.com.ar/

He llegado a saber que Simbad el Marino vivió tantas aventuras en sus siete viajes, que el mismísimo califa Harún Al-Rachid se las hizo escribir a sus cronistas para que nadie olvidara aquellos veintisiete años de peligros y  andanzas. Cuentan que no siempre fue un aventurero y la primera vez que se embarcó no imaginaba que aquella travesía iba a dar un giro tan completo a su vida: porque nunca más pudo quedarse mucho tiempo en Bagdad sin que el mar lo llamara.

Era Simbad un joven como cualquier otro: un poco irresponsable y tarambana, que solo pensaba en el presente y nada más. Por eso, al morir su padre (quien le había dejado una considerable fortuna) no hizo más que malgastar todo y cuanto tenía en fiestas que duraban muchos días y banquetes que nadie llegaba a disfrutar.

—Algún día se acabará el dinero de tu padre —una vez le dijo su buen amigo Mubarak.

—¡Pues ese día empezaré a trabajar! —le contestó Simbad, despreocupado, sin saber que efectivamente ese día iba a llegar.

Cuando esto ocurrió, vendió todos los muebles que había en su propiedad (lo único que le quedaba) y compró mercancías en el zoco para embarcarse y poder venderlas por las ciudades del mundo. Así,  junto a otros comerciantes como él,  navegó por el río Basora durante muchos días  y muchas noches hasta salir al mar. Sigue leyendo

¿Sueño o pesadilla?

isla

Soñás con este paraíso

Tirarte panza arriba

Descansar

No hacer otra cosa que escuchar

la voz del mar

en la orilla

Pero estás solo.

Nadie sabe de vos.

Nadie te oye.

Y tu sueño dorado

va cambiando

su color,

Va volviéndose de a poco

pesadilla.