
Allá donde yo nací,
(según cuentan mis abuelos)
las calles huelen distinto:
a rosas y a crisantemos.
Hay otras celebraciones,
¡me encanta la de año nuevo!
Porque hay faroles y danzas,
dragones que no dan miedo.
Palabras que yo conozco
y no entienden mis amigos:
las digo si estoy en casa
o charlando con mis primos.
Rutinas que solo existen
en mi vida familiar,
como comer con palitos
y descalzarme al entrar.
Acá donde estoy creciendo
(yo les cuento a mis abuelos)
jugamos a la pelota
a veces, en el recreo.
Fuimos campeones del mundo
en el Mundial de Qatar
con Dibu cuidando el arco
y Messi de capitán.
Papá prende la parrilla:
los domingos hay asado.
Y a la tarde, mate amargo
que pasa de mano en mano.
Me gusta poder decirles
que soy muy feliz acá
pero que a veces querría
pasar un ratito allá.
con que dulzura e inocencia plasmas lo que puede sentir un chico criado en otra cultura… como mamá de dos criando afuera, amé este poema… gracias Sol
Gracias infinitas por tu hermoso comentario, un mimo directo al corazón.
precioso!!! Como nos mal acostumbras a que todo lo que escribís es lindo y sencillo siempre!!!
¡Gracias, qué lindo mimo!
Gracias, Sol, por tejer historias de seres cercanos, que extrañan y curiosean. Muchas gracias por tus producciones. Abrazos desde el Chaco.
¡Qué hermoso mensaje, gracias miles!