La comezón del séptimo año

Antaño te supuse fugitivo

del mundo prodigioso de las hadas.

Tu mano no blandiera fina espada,

sorteando encantamientos y peligros…

Mi boca no mordiera una manzana

ni malograra un beso el maleficio…

 

Mas fuera tu narcótica mirada

el bálsamo inclemente y abrasivo

que me tomara a un tiempo en cuerpo y alma

dejándome el arbitrio adormecido…

 

Y aunque los años sin querer apagan

la chispa centelleante del inicio,

Yo sigo, ya me ves, enamorada.

(14-01-2006)

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